Consejos para marcar la ropa infantil

Una de las primeras cosas que hay que hacer cuando nuestros hijos empiezan a ir al colegio o cuando se relacionan con otros niños es marcar la ropa, puesto que la ropa de niños suele perderse o mezclarse con la de los demás compañeros de clase. Para evitar que pierdan constantemente la ropa, es importante marcarlas y existen varias  formas de hacerlo. Con rotuladores permanentes, cintas termoadhesivas, estampación con sellos, bordar las letras, marcar los nombres con rodilleras y coderas o colocar cintas para colgar pueden ser las alternativas para solucionar el problema del marcaje de ropa infantil.

Ropa de los niños, ¿cómo marcarla en casa?

La guardería, el colegio, el parque, durante un campamento… Las posibilidades de que un niño pierda sus prensas de vestir se multiplican en lugares donde se concentre un grupo numeroso de pequeños. La única solución para que esto no ocurra es concienciar bien a los menores sobre la responsabilidad que deben tener sobre su ropa.

Pero como esto no es tan fácil, sobre todo a cortas edades, es necesario estar preparado y marcar las prendas de los niños para poder identificarlas. Las etiquetas o marcas en la ropa tienen dos funciones. Por una parte, facilitan que el pequeño reconozca siempre sus prendas sin temor a equivocarse. Por otra, permiten que, en caso de extravío o confusión con la vestimenta de otro menor, sea más fácil recuperar la prenda.

Es recomendable etiquetar todas las prendas posibles, desde un abrigo o chaqueta hasta otros complementos fáciles de perder, como guantes, bufandas o gorros, e, incluso, la ropa interior. Estas son las alternativas.

1. Marcar la ropa de los niños con rotuladores

La manera más sencilla de marcar las prendas de los niños es escribir su nombre y señas con rotuladores permanentes en la etiqueta u otra parte del interior la prenda. Al ser indeleble, la tinta permanecerá a pesar de los lavados. Además, es aconsejable utilizar rotuladores de punta fina, para que el nombre sea más legible, y utilizar un color que destaque sobre la ropa: negro, azul o rojo, si es de color claro, y blanco para las prendas más oscuras.

2. Ropa de los niños con cintas adhesivas

Las cintas termoadhesivas son uno de los recursos más populares para marcar la ropa infantil. Cuentan con un potente adhesivo térmico en el reverso, que se pega a la prenda al aplicar calor sobre ella. Y están diseñadas para fijarse sin problema a todo tipo de ropa, tanto de tela como de lana u otros tejidos.

Lo más sencillo y económico es adquirir un rollo de cinta blanca (cuesta alrededor de 1,5 euros el rollo de tres metros) y rotular sobre ella el nombre del pequeño con un rotulador permanente. El siguiente paso es tan fácil como cortar el trozo de cinta rotulado y adherirlo a la prenda con un simple planchado durante unos 15 segundos.

Otra alternativa es adquirir la cinta con el nombre o los datos del niño ya impresos sobre ella. Se pueden encargar en la mercería habitual o a través de alguno de los sitios web que ofrecen este servicio, como Stikets, Marca Tu Ropa y Soyde, entre otras. Este tipo de portales permiten elegir tanto el tamaño como el tipo de letra, el color de fondo y la tipografía, y hasta dejan incluso poner un divertido icono que ayude a los más pequeños a identificar su ropa. El coste de este producto es de alrededor de 10 euros por un rollo con 100 impresiones del nombre.

3. Ropa de niños con estampación de sellos

Un solo golpe es lo que hace falta para marcar las prendas de los pequeños. El truco es utilizar un sello de caucho con sus datos y estamparlos en la ropa con tinta especial para textiles, que resiste a los lavados. Esta técnica de estampación es rápida, cómoda y aconsejable para prendas de colores claros, pero también para la ropa interior y calcetines, donde una etiqueta o cinta puede ser más molesta para los pequeños.

Las opciones son usar un sello personalizable, con una plantilla de letras de imprenta, o encargar uno con el texto ya seleccionado. En Internet se pueden adquirir conjuntos compuestos por un sello, un juego de letras y una almohadilla entintada especial para textil que sirve para unas 1.000 impresiones. ¿Su precio? Entre 15 y 20 euros.

4. Bordar las letras del nombre del niño en su ropa

Para darle un toque personal y, a la vez, decorar las prendas de los más pequeños, nada más fácil que bordar a mano o a máquina sus iniciales o nombre completo en ellas. Los baberos y batas pueden personalizarse con esta sencilla técnica.

Hay plantillas en Internet con imágenes y dibujos para imprimir. El paso siguiente es transferir las letras al tejido con un papel de calcar. Para finalizar, se elige el hilo con el color que se desea y rellena las letras con pequeñas puntadas.

5. Poner el nombre del niño en rodilleras y coderas

Las rodilleras y coderas termoadhesivas son un recurso muy útil tanto para remendar una prenda infantil que se ha roto, como para darle una nueva imagen a pantalones, jerseys o camisas. Pero también se les puede dar otro uso original para marcar la ropa infantil.

La idea consiste en estampar con rotuladores permanentes o de tela el nombre del pequeño sobre unas rodilleras de color blanco. Después, hay que plancharlas sobre la prenda.

6. Prendas infantiles imperdibles: cintas para colgar

Por lo general, los niños cuentan en las escuelas con un perchero en el que deben colgar su ropa. Para facilitarles la labor, sobre todo a los más pequeños, y evitar que las prendas resbalen del perchero, es aconsejable coser a la ropa una sencilla cinta por sus dos extremos. Al igual que las cintas termoadhesivas, estas se pueden rotular con el nombre del niño o encargarlas ya impresas con sus datos.

 

Los principales consejos a seguir para marcar la ropa infantil es que, si las prendas van a ser reutilizas por otros hermanos, deban escribirse sólo los apellidos. Además es aconsejable marcar el teléfono de alguno de los padres en el etiquetado en el caso de que el niño se pierda pueda ser localizado rápidamente. En el caso de los niños pequeños que aún no saben leer es aconsejable marcar el nombre con un elemento gráfico o un dibujo. Por último, los zapatos deben tener un marcado especial y más resistente.

Tres maneras de saber si las heces de los bebés son normales

Algunos signos como la consistencia, el color y la frecuencia de las deposiciones de los bebés son las características para interpretar las heces de los niños. Una caquita demasiado liquida, de un color extraño o demasiado frecuente puede preocupar a los padres primerizos pero, en ciertas ocasiones, puede llegar a ser de lo más normal. Gracias a los pañales, se puede controlar la salud de los niños.

1. La caquita del bebé: consistencia

Por lo general, las heces del bebé tienen una consistencia blanda y grumosa durante el periodo de lactancia materna, y más pastosa, si se alimentan de leche artificial. Las deposiciones, además, adquieren una consistencia más firme a medida que se introduce la alimentación complementaria. Pero no siempre es así.

  • Heces líquidas. Las cacas líquidas o acuosas no son en principio una señal de alarma; de hecho son muy frecuentes en los lactantes. Para que se pueda hablar de diarrea en el bebé, es necesario que el niño haga deposiciones muchas veces, mucha cantidad y muy líquida.
  • Heces sólidas. Los pequeños alimentados con leche artificial suelen tener deposiciones más sólidas. Y estas pueden volverse más consistentes cuando el biberón se prepara con las proporciones equivocadas y contiene más leche en polvo de la que corresponde.

Si las heces se vuelven muy secas y duras y al niño le resulta muy difícil la expulsión, es posible que el bebé sufra estreñimiento, un problema que afecta a cerca del 8% de la población infantil, señala la Asociación Española de Pediatría (AEP).

2. Las caquitas del bebé, ¿cuánto es normal?

La frecuencia de las deposiciones del bebé, es decir, el número de veces que el niño defeca cada día, es variable y dependerá, sobre todo, de la alimentación que reciba.

  • Leche materna. Una deposición por cada toma suele ser la regla habitual en los recién nacidos alimentados con leche materna durante las tres primeras semanas de vida. A medida que su esfínter adquiere más fuerza, es probable que reduzca la frecuencia de las heces a entre una y tres al día, señala la AEP. Aunque también es posible que en algunos periodos el pequeño se limite a una deposición cada dos o tres días.
  • Leche artificial. Los bebés alimentados con leche artificial hacen caca por lo general con menos frecuencia que los pequeños amamantados. Lo normal es una o dos evacuaciones al día.

3. El color del las caquitas del bebé

En cuanto al color de las heces, después de observar las primeras caquitas del recién nacido, es difícil que algún padre se sorprenda. El meconio, con una consistencia y color semejante al alquitrán, son deposiciones normales que se forman en el intestino del pequeño antes de nacer y que se expulsan durante los tres primeros días de vida.

A partir de ahí, el color de las heces estará determinado por el tipo de alimentación:

  • Lactancia materna. Las deposiciones de los bebés amamantados suelen tener por lo general un color amarillento dorado, aunque la tonalidad en esta etapa es variable.
  • Leche artificial. El color de las heces de los niños alimentados con leche de fórmula es de un tono amarillo mostaza, algo más oscura que la de los pequeños que toman leche materna.
  • Alimentación complementaria. Desde el momento en que se introducen los primeros alimentos diferentes a la leche, las deposiciones comienzan a adquirir un tono más oscuro y marrón, similar a las del adulto. Algunos alimentos pueden influir en la coloración de las heces: el brócoli o las espinacas pueden teñirlas de un tono verdoso, mientras que la zanahoria y la calabaza pueden darles un matiz anaranjado.

 

Las heces manchadas de sangre, la heces negras y las heces blancas y duras pueden ser signos detectables que pueden evidenciar un problema en la salud del bebé. Al detectar estos signos, es conveniente que los padres acudan al pediatra. Estos signos pueden deberse a causas menores como el estreñimiento, una infección bacteriana, una alergia a una proteína de la leche de vaca o un problema intestinal. En el caso de las heces blancas y duras, este problema es un poco más preocupante y es conveniente acudir a un especialista lo antes posible para curar algún problema de hígado o vesícula.

Pasear a su bebé con seguridad

Ir al parque, ir a la compra, dar un paseo con su bebé siempre es agradable con la silla de bebé pero a veces, puedes resultar peligroso el colgar la compra o hay que tomar precauciones ante cualquier posible accidente. ¿Cómo saber si las sillas de paseo para niños son seguras y cuáles son peligrosas? Existe una normativa de seguridad que es aconsejable seguir para poder pasear con sus bebés con total tranquilidad.

¿Son seguras todas las sillas de paseo para bebés?

¿Qué silla para el paseo del bebé compro? Esta es una de las dudas que se plantean los padres cuando están a punto de recibir a un nuevo hijo en el hogar. En la elección de este accesorio imprescindible priman por lo general tres cuestiones fundamentales: estética, comodidad y precio. Sin embargo, además de estos factores, es necesario tener en cuenta otro aspecto esencial, la seguridad del niño.

Algunos de los incidentes en las sillas de paseo para bebés son provocados por hacer un mal uso de las sillas. Pero otros son consecuencia de un fallo de seguridad del propio artículo.

En España, hace cinco años, se ordenó la retirada de varios modelos de sillas de paseo para niños tras varias denuncias de consumidores. Estas sillas presentaban diversos «defectos o irregularidades que implicaban riesgos de diversa consideración» para los pequeños, como lesiones, malas posturas, riesgo de atrapamiento o asfixia, e incluso ciertos fallos en el sistema de frenado de las sillas de paseo.

Sillas de paseo para bebés seguras: normas

Para prevenir estos inconvenientes, antes de adquirir la silla de paseo es recomendable verificar que cumple con la normativa de seguridad aplicable a estos productos. En este caso, la norma europea EN 1888:2012 especifica los requisitos de seguridad para los transportes de ruedas de pequeños hasta 15 kilos.

Para obtener esta acreditación, los modelos de sillas de bebé deben superar un estricto control de pruebas de seguridad y resistencia que evalúan los siguientes aspectos:

  • No toxicidad para el niño. Tanto los materiales como la superficie de la silla de paseo con la que puede estar en contacto el menor no deben ser tóxicos para el pequeño, ni provocarle irritación.
  • Resistencia y estabilidad. Se trata de verificar que, a lo largo del tiempo y con un uso normal, la silla mantiene la resistencia mecánica al peso del bebé y a la carga habitual en su cestilla. Por otra parte, debe mostrarse estable aunque esté en una pendiente de al menos 12 grados de inclinación.
  • Diseño. Es necesario evaluar la silla para comprobar que su diseño y las formas de su estructura no implican riesgo de atrapamiento de los dedos, pies o cabeza del pequeño. Asimismo, es preciso corroborar que no existen piezas pequeñas desmontables que el niño se pueda llevarse a la boca y atragantarse con ellas.
  • Elementos de protección. La silla debe incorporar arneses de seguridad para retener al pequeño en su sitio durante la marcha y mientras esté sentado en ella. También tiene que contar con un debido sistema de frenado que impida la movilidad de la silla cuando está estacionada.

 

Finalmente, para una protección máxima, tener en cuenta unas cinco medidas para una silla de paseo segura. Es aconsejado tener cuidado al abrir y cerrar la silla ya que podrían cuasar daños en las manos de los niños y asegurarse que abrir y cerrar quede bien bloqueada para que no se abra o cierre de nuevo cerca del niño. Además, otro consejo a tener en cuenta es de bien sujetar el niño con los arneses añadiendo así mas seguridad. Utilizar los frenos cuando se detenga la marcha para impedir cualquier desplazamiento sea por una pendiente o por movimientos del bebé. No colgar muchas cosas en el manillar de la silla ya que, a la hora de la compra, se suele usar mucho como apoyo. Anclar y verificar bien todas las piezas para que no se separen de la silla.

Y ahora, el niño estará en toda seguridad para ir a dar el paseo tan deseado!