¿Cómo bajar el colesterol?

Existen 10 alimentos eficaces para bajar reducir el colesterol. Alimentos como la avena, cebada y otros granos integrales, legumbres, berenjena o frutos secos son llamados alimentos anti-colesterol. Una lista de Harvard Medical School enumera los alimentos que ayudan a combatir el colesterol y podemos encontrar algunos como las nueces y el pescado azul a otros alimentos menos reconocidos como la berenjena, la avena, la okra y algunas frutas. 

Los diez alimentos «anticolesterol»

Avena, cebada y otros granos integrales, las legumbres, la berenjena y la okra, los frutos secos, los aceites vegetales (se podría destacar el aceite de oliva), frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos, la soja, el pescado graso y, en caso preciso, los alimentos enriquecidos con esteroles y estanoles y los suplementos de fibra se incluyen en la lista de los alimentos «anticolesterol». El mayor interés para el consumidor es conocer los componentes de los alimentos y los modos por los que estos son capaces de reducir el colesterol plasmático y, al mismo tiempo, aprender maneras de consumirlos, con el fin de integrarlos de forma habitual en los menús diarios.

  • La avena. Aúna en su composición un conjunto de sustancias cuyo efecto ha demostrado la reducción de las tasas de colesterol plasmático: grasas insaturadas (no mucha cantidad, pero sí de buena calidad, como el ácido graso esencial linoleico), avenasterol, fibra y lecitina. El avenasterol es un fitosterol con capacidad de disminuir la absorción de colesterol en el intestino, al igual que la lecitina.

Ideas para consumir avena: la forma tradicional de comer avena es en copos, mezclada con frutas, leche o yogur. Los copos de avena sirven también para espesar cremas y purés y para dar sabor y consistencia a una sopa de verduras.

  • La cebada. La cebada comparte con la avena su riqueza en un tipo de fibra soluble, los betaglucanos, que han demostrado ser eficaces en la reducción del colesterol-LDL, el perjudicial. Los efectos hipocolesterolemiantes del consumo de avena o cebada como alimento han sido poco evaluados; sí está más estudiado el efecto de los concentrados de betaglucano. Nuevas investigaciones se centran en el tocotrienol, una forma de vitamina E con potente efecto antioxidante, localizado en las cáscaras de los granos de cebada, avena y arroz, en este último cereal integral, es más abundante. Los ensayos clínicos con sendos compuestos se han realizado en forma de complemento dietético, no como alimento, si bien los consumidores habituales de arroz integral, de avena y de pan integral o de salvado, se beneficiarán de estos efectos.

Ideas de platos con cebada: a la cebada en grano se le puede dar el mismo tratamiento culinario que al arroz, aunque le cuesta más cocerse. Algunas propuestas para probar este saludable cereal son una menestra de verduras salteada con cebada, en ensalada con arroz salvaje, calabacín y bonito o en sopa con lentejas.

  • Las legumbres. Algunos fitoquímicos de las leguminosas están implicados de forma directa en la reducción del colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares. Las lectinas favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias. Las saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo, por lo que su aportación también es beneficiosa. Además, las legumbres tienen fibra e isoflavonas con efectos positivos demostrados en las dislipemias.

Ideas para consumir legumbres: en ensalada, en sopas, cremas, en forma de paté vegetal como el humus elaborado con garbanzos, guarnición de carnes o pescados.

  • La berenjena, la okra y frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos. El efecto hipocolesterolemiante de estos vegetales se debe en parte a su aporte de fibra, un compuesto que limita y retrasa la absorción intestinal del colesterol, al favorecer la mezcla con los ácidos biliares y que el conjunto se elimine por las heces. La okra es una hortaliza poco o nada conocida en nuestro entorno, que destaca por su riqueza en fibra soluble y mucílagos. Se come cocida, cruda en ensalada o deshidratada.
  • Los frutos secos, en particular las nueces. Las nueces suponen un aporte interesante de ácido alfa-linolénico, que el organismo transforma en ácidos grasos omega-3 y contiene también fitosteroles, ambos reconocidos por su papel en la reducción del colesterol.

Ideas para consumir frutos secos a diario: además de comer un puñado de nueces a diario (4-6 unidades), hay otras formas apetitosas de incorporar y alternar los frutos secos a la dieta: añadirlos a las ensaladas, a platos de arroz, pasta y cuscús, probar las cremas de untar de frutos secos (cacahuete, avellana, semillas de sésamo), preparar dulces y postres que los lleven (bizcochos, magdalenas, compotas).

  • Los aceites vegetales, entre los que destaca el aceite de oliva. Este último es rico en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico), vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos cardioprotectores.

Idea sana: disponer en la despensa siempre de una botella de aceite de oliva virgen extra, el tipo de aceite de mayor calidad nutricional, y emplear un poco cada día para aliñar las ensaladas y las verduras, acompañar al pan tostado del desayuno, etc.

  • La soja. El consumo habitual de soja como leguminosa (o como aceite) aporta una cantidad significativa de grasa de alta calidad nutricional -ácido linoléico y oleico-, lecitina e isoflavonas con repercusiones beneficiosas para el organismo por su eficacia reductora del colesterol sérico. Las isoflavonas, en especial la genisteína, una de las más abundantes en la soja, han demostrado ejercer una acción inhibitoria de la agregación plaquetaria y una actividad antioxidante sobre las lipoproteínas de alta densidad (LDL), lo que ayuda en la disminución del colesterol plasmático.

Ideas para consumirla: la soja en grano se puede preparar hervida o guisada, como cualquier legumbre. A partir de ella se obtienen multitud de derivados como los brotes germinados de soja, la bebida de soja, el tofu, el tempeh, el tamari o salsa de soja, el seitan -que por su aspecto se conoce como «carne vegetal»- o el miso o pasta fermentada, elaborada con las semillas de soja y que da sabor y cuerpo a sopas o cremas.

  • El pescado graso. Los pescados azules tienen de media unos diez g de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, como el DHA (docosahexaenoico) y el EPA (eicosahexaenoico), reconocidos por su capacidad para disminuir los triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos se postulan como protectores de las enfermedades cardiovasculares. No obstante, su efecto sobre los niveles de LDL-colesterol y HDL-colesterol depende del tipo de paciente y de sus niveles iniciales de colesterol.

Ideas para ingerir omega-3: los expertos nutricionistas aconsejan un consumo de pescado azul fresco de dos a tres veces por semana, de 140 g por ración por persona y día. Es obligada la presencia en los menús semanales de pescados azules como las sardinas, boquerones o anchoas, atún, bonito, salmón, verdel o chicharro.

 

Muchos españoles sufren de exceso de colesterol. Es un tema muy recurrente en nuestra sociedad. El exceso de colesterol, denominado hipercolesterolemia, puede causar problemas en el salud coronaria y puede ser un factor de riesgo de infarto e ictus, también causando problemas vasculares. Para ello, es preferible tomar los alimentos aliados que por su composición química y en función de su consumo y cantidad ayudan a reducir el colesterol.

¿Por qué son buenas las nueces de macadamia?

Son frutos secos poco conocidos pero muy populares en los helado o incluso para dar sabor. Con su toque dulce y su sabor cremoso, éstos poseen unos aportes nutricionales muy interesantes y sbretodo, son buenos para el corazón. Se les reconoce por la forma redondeada y por su color blanquecino, parecido a las avellanas. Estos frutos secos como todos los demás son muy saludables gracias a su capital nutritivo como las proteínas, fitosteroles, vitamina E antioxidante. Éstos previenen contra los trastornos cardio y cerebrovasculares.

Un pequeño fruto con enormes propiedades

Las nueces de macadamia (Macadamia integrifolia y M. Tetraphilla) y las comunes tan solo comparten el nombre. Si bien no hay una diferencia sustancial en su composición nutricional con respecto al resto de frutos secos, el sabor difiere por completo. En cuanto a la parte comestible, es de color blanco cremoso, con un diámetro de entre 2 y 3 centímetros, tiene forma redonda y recuerda más a una avellana, aunque más grande, que a una nuez.

Se conocen también como nueces australianas, ya que las regiones de mayor producción son los bosques húmedos tropicales y subtropicales de Australia, junto con los de Nueva Zelanda, Hawai y Sudáfrica. El fruto crece en forma de racimo, que acumula alrededor de 10 a 12 unidades. Es poco frecuente encontrar más de 20.

Estas nueces han entrado en el mercado como un fruto selecto. En su composición destaca un 80% de aceite y un 4% de azúcares, de ahí que la particularidad nutritiva sea su riqueza en calorías y grasas, al igual que el resto de frutos secos. Pero a pesar de ser un alimento graso, el perfil de lípidos es saludable, ya que las grasas insaturadas sobresalen sobre el resto. Las nueces de macadamia se pueden considerar alimentos recomendados para la salud del corazón y de los vasos sanguíneos. Entre sus características químicas, figura su aporte proteico (7,8 g/100 g), aunque inferior al del resto de frutos secos, su aporte de fibra (2,5 g/100 g) y su contenido en sales minerales como calcio (48 mg), fósforo (161 mg), potasio (264 mg) y hierro (2 mg).

Nueces, corazón y cerebro

Numerosos ensayos clínicos han analizado los efectos positivos del consumo de frutos secos (almendras, nueces, pistachos, nueces de Macadamia) sobre el perfil lipídico, al disminuir el colesterol total y las lipoproteínas de baja densidad (LDL). Reciente y completo es el trabajo desarrollado por el Departamento de Nutrición de la Universidad Loma Linda, en Estados Unidos, que resume el análisis epidemiológico llevado a cabo hasta la fecha sobre el papel de los frutos secos en la salud en más de 40 estudios de intervención dietética. Como dato relevante, algunas investigaciones informan sobre la reducción del 8,3% en el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca coronaria asociada al consumo semanal de una ración de frutos secos, que equivale a unos 25 g netos, al natural. Según adelantan, queda por dilucidar si los efectos salutíferos se deben en exclusiva a su composición de ácidos grasos insaturados o a la combinación con otros compuestos bioactivos como alfa-tocoferol (vitamina E), fitosteroles, ácido fólico, magnesio, proteína vegetal y fibra.

En productos de confitería y repostería, chocolatería y aceites o en cócteles de frutos secos, es donde podemos encontrar estos frutos secos que aportan muchos nutrientes. También pueden acompañar los platos de arroz, pasta y ensaladas dándoles un toque exótico. A menudo, complementan los tipicos platos como la ensalada con queso, crema de calabaza, tallarines o raviolis resultando ser una combinación excelente con las recetas de cereal (arroz, pasta, cuscús…) ya que aportan calidad proteica al plato. Es muy recomendado para las personas que siguen las dietas vegetarianas.