Un americano pierde 17 kilos gracias a una “dieta McDonald’s”

¿Usted se imagina comiendo durante 3 meses seguidos en un McDonald’s? Un americano, John Cisna, se lo propuso y consiguió, incluso, reducir su peso y su colesterol. El éxito de esta dieta se basa en las reglas estrictas que se impuso más que en los “beneficios” de las hamburguesas.

Todos recordaréis la película Super Size Me. En ese largo metraje del 2004, Morgan Spurlock quería enseñar los daños que causaban la comida de McDonald’s tras comer todos los días en los restaurantes de la cadena alimenticia de comida rápida en un período de prueba de un mes seguido.

9 años más tarde, un profesor de Ciencias en Iowa nos cuenta cómo ha vuelto a repetir la misma historia. Los resultados eran sorprendentes e inesperados, ya que, en vez de engordar, perdió casi 17 kilos con esa “dieta McDonald’s” de 3 meses.

Al contrario de Morgan Spurlock que sólo comía menús XXL, John Cisna se impuso unas cuantas reglas drásticas durante su experiencia.

La primera consistía en no superar las 2000 calorías por día. La segunda consistía en caminar unos 45 minutos por día como ejercicio físico. Un menú muy estricto era la tercera regla. El menú se componía de una hamburguesa con tortilla (producto no disponible en los McDonald’s en España) y copos de avena con leche desnatada por la mañana, a la hora de comer una ensalada y una hamburguesa clásica por la noche.

Big Mac, patatas fritas, sundaes..”Puedo comer lo que quiero en McDonald’s mientras compense el resto del día” comenta John Cisna. Añade también que su nivel de colesterol ha disminuido.

Más que un defensor de la cadena de comida rápida cuya filosofía no anima o anima poco a sus consumidores a cuidar la línea, el profesor de Biología ve en su experiencia la prueba de que se pueden hacer elecciones en nuestra salud. Afirma que “son nuestras elecciones las que nos hacen engordar, no McDonald’s”.

Por lo tanto, con un menú planificado y un poco de ejercicio, se podría disfrutar de unas comidas en las cadenas alimenticias de comida rápida sin pensar que, por ello, engordaremos sistemáticamente.

¿Cómo evitar la diabetes?

Hoy en día, el ejercicio físico no sólo se aconseja para mantener una buena forma sino también para evitar enfermedades cardiovasculares y, también, la diabetes. Tanto para prevenir como para tratarla, la actividad física es importante para manejar esta enfermedad y, más, si se acompaña de una dieta saludable y un tratamiento farmacológico. Según estudios, se puede llegar reducir más de la mitad su incidencia si el deporte forma parte de nuestros hábitos diarios. Sin embargo, existen otros factores de riesgo de la diabetes.

 

5 días a la semana, 30 minutos, ejercicio moderado, no cuesta tanto.

No hay duda alguna sobre lo beneficioso que es para la salud el ejercicio físico moderado, incluso para las personas con diabetes. De hecho, es clave en su abordaje junto con la dieta y el tratamiento farmacológico.

Muchos estudios anuncian que, con una pequeña pérdida de peso total (del 5% al 7%), practicar 30 minutos de actividad física cinco días a la semana y seguir una dieta saludable, se consigue demorar su desarrollo y, posiblemente, prevenirla hasta en un 60%. Para estas conclusiones se recogieron datos de 3.234 individuos con riesgo alto de diabetes, además de con sobrepeso e intolerancia leve a la glucosa.

Si la persona ya sufre diabetes, los beneficios no son pocos. Por un lado, aumenta la sensibilidad a la insulina, lo que significa que con menos medicación se obtiene una mejora en el control de la enfermedad. Además, cumplir con la norma de 30 minutos de ejercicio moderado cada día, cinco días a la semana, en pocas semanas se logra disminuir la grasa corporal y el peso y, por consiguiente, hay una mejora de otros parámetros de riesgo cardiovascular que están aumentados en personas con diabetes, como la hipertensión arterial y las dislipemias. Todo ello ayuda a prevenir las complicaciones de la enfermedad.

 

Un aumento del sedentarismo o inactividad.

De hecho, en todas las investigaciones realizadas hasta el momento en personas con alto riesgo de sufrir diabetes, los resultados son claros: la modificación del estilo de vida es más efectiva que el uso de fármacos. Y eso que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que, en la actualidad, el 60% de la población mundial no practica suficiente actividad física, y son los adultos que viven en países desarrollados los más inactivos.

Además, el gasto que supone esta enfermedad tampoco es insignificante: se le destina entre el 5% y el 10% del presupuesto para salud, y más del 50% del total es debido a las complicaciones de la enfermedad.

 

Factores de riesgo de sufrir diabetes:

  • Edad: tener más de 45 años (el peligro de desarrollar diabetes tipo 2 aumenta con la edad).
  • Sufrir sobrepeso u obesidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que valores de IMC (índice de masa corporal) entre 25 y 29,9 es sobrepeso, y de 30 o más, obesidad. Pero esta medida no es útil en niños, mujeres embarazadas, ancianos y personas con masa muscular muy desarrollada.
  • Tener un perímetro de cintura elevado, que en hombres se considera si supera los 102 cm y en mujeres los 88 cm.
  • Antecedentes personales de niveles de glucemia elevados durante un tiempo, aunque ya se hayan resuelto, como en el embarazo, o secundario a la toma de algún fármaco.
  • Tener antecedentes familiares con diabetes (padre, madre o hermanos e, incluso, tíos y sobrinos).
  • Hipertensión arterial.
  • La inactividad física, es decir, dedicar menos de tres horas semanales a hacer ejercicio.

Otros especialistas en diabetes añaden estos factores: ser de origen afroamericano, indoamericano, asiático-americano, de las islas del Pacífico, hispanoamericano o latino; tener cifras de colesterol HDL bajas (menos de 35 mg/dl para lo hombres y 40 mg/dl para las mujeres) o triglicéridos altas (más de 250 mg/dl).

 

Las únicas soluciones y las más realizables son un dieta saludable junto con un ejercicio físico regular, mantenerse en un peso adecuado y evitar el consumo de tabaco. Todo para evitar este tipo de enfermedades o, por lo menos, retrasar su aparición.