Foto extraida del video de Youtube
Cómo cuidar tu planta buganvilla en casa
La buganvilla es como esa amiga que siempre quiere llamar la atención: necesita sol, mucho sol. Colócala en un lugar donde reciba al menos seis horas de luz directa al día. Si la dejas en la sombra, se pondrá dramática y dejará de florecer, como si estuviera en huelga. Pero ojo, tampoco la expongas a temperaturas extremas; si el termómetro baja de los 10 °C, empieza a tiritar y puede sufrir daños. Así que, si vives en un lugar frío, mejor resguárdala en el interior durante el invierno.
El riego es otro tema delicado. La buganvilla no es una planta que necesite estar siempre hidratada como un cactus en el desierto. De hecho, prefiere que la tierra se seque entre riego y riego. Si la ahogas con agua, sus raíces pueden pudrirse, y ahí sí que tendrás un problema. Un truco infalible es tocar la tierra con el dedo: si está seca al tacto, es hora de regar. Y si está húmeda, déjala tranquila, que no está sedienta.
La poda es como el corte de pelo de la buganvilla: si no lo haces, se ve descuidada y deja de florecer con esa explosión de colores que tanto nos gusta. Lo ideal es podarla después de la floración, eliminando las ramas secas o demasiado largas. Así, la planta se mantiene compacta y llena de energía para la próxima temporada. Y no te preocupes si te pasas un poco con las tijeras; la buganvilla es resistente y siempre vuelve con más fuerza, como si tuviera un plan de entrenamiento secreto.
¿Tienes dudas sobre tu buganvilla? Aquí las resolvemos
¿Por qué mi buganvilla no florece?
Si tu buganvilla se niega a florecer, es probable que no esté recibiendo suficiente sol o que la estés regando en exceso. Recuerda: sol y moderación con el agua son la clave.
¿Cómo sé si mi buganvilla necesita poda?
Si ves que las ramas están muy largas o desordenadas, es hora de darle un corte. La poda no solo la mantiene estéticamente impecable, sino que también estimula la floración.
¿Puedo tener una buganvilla en maceta?
¡Claro que sí! La buganvilla se adapta perfectamente a la vida en maceta, siempre que esta tenga un buen drenaje y la coloques en un lugar soleado. Eso sí, asegúrate de trasplantarla cada dos o tres años para que no se sienta apretada.
Consejos para que tu buganvilla florezca todo el año
La buganvilla es como esa amiga que siempre quiere llamar la atención: si no le das lo que necesita, se pone de mal humor y se niega a florecer. Para mantenerla feliz y llena de color, el sol es su mejor aliado. Plántala en un lugar donde reciba al menos seis horas de luz directa al día. Si la escondes en la sombra, te responderá con hojas verdes y cero flores. ¡Y no, no es que esté siendo dramática, es que así es su naturaleza!
El riego es otro punto clave. A la buganvilla no le gusta sentirse empapada; prefiere un suelo bien drenado y un poco de sequía entre riegos. Si la ahogas con agua, te castigará con hojas amarillas y raíces podridas. Es como si te dijeran: «¡Basta, ya no quiero más sopa!». Por otro lado, si la descuidas demasiado, se marchitará. Encuentra ese equilibrio perfecto, como si estuvieras preparando un café: ni muy cargado ni muy aguado.
La poda es el último truco para mantenerla en su mejor momento. Después de cada floración, corta las ramas viejas y déjala con un look fresco. Es como llevarla al peluquero para que luzca radiante. Pero cuidado, no te pases con las tijeras: si la dejas demasiado corta, se sentirá ofendida y tardará en florecer de nuevo.
¿Preguntas? ¡Aquí las respuestas más jugosas!
¿Por qué mi buganvilla no florece?
Probablemente está protestando por falta de sol o exceso de agua. Asegúrate de que reciba suficiente luz y no la riegues en exceso.
¿Cuándo es el mejor momento para podar?
Después de cada floración. Es como darle un respiro para que se prepare para su próximo espectáculo floral.
¿Puedo cultivarla en maceta?
¡Claro! Solo asegúrate de que la maceta tenga buen drenaje y sea lo suficientemente grande para que sus raíces no se sientan apretadas.