Signos tempranos de una pérdida auditiva en los bebés

bebé

La pérdida de audición puede provocar retrasos en el desarrollo del habla y el lenguaje. Nunca es demasiado pronto para ayudar a su hijo a aprender el lenguaje.

Si le preocupa la audición de su hijo, pida a su médico que le remita a un audiólogo para que le haga pruebas de audición.

Utiliza los hitos de la comunicación para comprobar el desarrollo del habla y el lenguaje de tu bebé y tu hijo. Si le preocupa, puede obtener ayuda del programa preescolar de habla y lenguaje Early Expressions.

Cuándo comprobar la audición de tu hijo
Debería revisar la audición de su hijo si observa alguno de los siguientes aspectos

Escucha la televisión o la radio a un volumen más alto que otros niños
Se sienta más cerca del televisor cuando el volumen está bien para los demás
Pide que le repitan las instrucciones
Se distrae fácilmente o le molesta el ruido de fondo
Tiene dificultades para distinguir los sonidos
Tiene problemas para prestar atención
Tiene problemas de habla y lenguaje, de aprendizaje o de comportamiento.
Se queja de dificultad para oír o de oídos tapados
Responde de forma inadecuada a las preguntas
Observa a los demás para copiar lo que hacen
Tiene que levantar la voz para llamar la atención de su hijo
Muestra una respuesta inconsistente al sonido
Observa atentamente la cara del interlocutor para entender lo que está diciendo
Gira la cabeza para mirar la fuente de sonido
Habla en voz baja o alta
Proteger la audición
El oído de un bebé es muy sensible y puede resultar fácilmente dañado por los sonidos fuertes. Los canales auditivos de un bebé son mucho más pequeños que los de un adulto. Cuando los sonidos entran en el canal, se vuelven más fuertes.

Los juguetes y juegos ruidosos pueden causar daños en el oído.
Si un juguete suena fuerte para un adulto, es mucho más fuerte para un bebé o un niño.
Los juguetes no deben superar los 80 u 85 decibelios (por ejemplo, el despertador).
Los datos sobre la audición:
Es poco probable que los sonidos de menos de 80 decibelios provoquen una pérdida de audición.
La pérdida de audición se produce cuando las diminutas células ciliadas del oído interno resultan dañadas por los sonidos fuertes. La exposición constante a sonidos moderadamente fuertes (es decir, más de 80 decibelios) daña las células ciliadas del oído interno. Con el tiempo, estas células mueren y se produce una pérdida de audición permanente.
Las exposiciones breves a sonidos extremadamente fuertes pueden causar daños permanentes.
Si tiene que gritar para que le oigan, debe evitar la situación o utilizar protección para los oídos.
Los dispositivos de escucha personales (por ejemplo, los iPod®) pueden alcanzar un máximo de 115 decibelios, que es lo suficientemente alto como para causar una pérdida de audición permanente con un uso prolongado.
Los sonidos cotidianos pueden afectar a la audición de su hijo.

Niveles normales

Voz susurrada – 35 decibelios
Conversación normal – 60 decibelios
Niveles muy altos
Aspiradora – 70 decibelios
Reloj despertador o tráfico urbano – 80 decibelios

Niveles extremadamente altos

Restaurantes – 90 decibelios

Juguetes ruidosos

Cortacésped, herramientas de taller, tráfico de camiones o metro – 90 decibelios
Motocicleta – 95 decibelios
Moto de nieve, sierra de cadena, taladro neumático o discotecas – 100 decibelios
Helicóptero – 105 decibelios
Dispositivos personales de escucha como reproductores de música portátiles utilizados a niveles máximos – 115 decibelios

Niveles de ruido peligrosos

Música rock amplificada, ensayo de una banda, equipo de música de un coche, sirena de una ambulancia, despegue de un avión, motocicletas o petardos – 120 decibelios
Martillo neumático – 130 decibelios
Armas de fuego o motor de avión – 140 decibelios
Pico de música rock – 150 decibelios

Niveles inseguros de exposición

Muy alto – 85 decibelios. La exposición prolongada a cualquier ruido por encima de 80 a 85 decibelios puede provocar una pérdida gradual de la audición
Extremadamente alto – 100 decibelios. No se recomiendan más de 15 minutos de exposición sin protección.
Peligrosamente alto: más de 110 decibelios. Una exposición regular de más de un minuto conlleva el riesgo de pérdida auditiva permanente.

Protéjase y proteja a su hijo del ruido

La mejor manera de proteger el oído es evitar las situaciones ruidosas. Cuando no se puedan evitar los ruidos fuertes, ayude a reducir el riesgo de daños:

Usando protección auditiva como orejeras, tapones de espuma, tapones premoldeados y tapones para el canal auditivo.
Usando tapones para los oídos para los ruidos de baja frecuencia y orejeras para los ruidos de alta frecuencia.
Tener un sello de aire completo entre el protector auditivo y la piel, reduciendo los niveles de ruido entre 15 y 30 decibelios.
Adquirir orejeras para bebés y niños pequeños.
Limitar el uso y el nivel de volumen de los dispositivos de escucha personales, como los reproductores de música portátiles.

 

Consejos para marcar la ropa infantil

Una de las primeras cosas que hay que hacer cuando nuestros hijos empiezan a ir al colegio o cuando se relacionan con otros niños es marcar la ropa, puesto que la ropa de niños suele perderse o mezclarse con la de los demás compañeros de clase. Para evitar que pierdan constantemente la ropa, es importante marcarlas y existen varias  formas de hacerlo. Con rotuladores permanentes, cintas termoadhesivas, estampación con sellos, bordar las letras, marcar los nombres con rodilleras y coderas o colocar cintas para colgar pueden ser las alternativas para solucionar el problema del marcaje de ropa infantil.

Ropa de los niños, ¿cómo marcarla en casa?

La guardería, el colegio, el parque, durante un campamento… Las posibilidades de que un niño pierda sus prensas de vestir se multiplican en lugares donde se concentre un grupo numeroso de pequeños. La única solución para que esto no ocurra es concienciar bien a los menores sobre la responsabilidad que deben tener sobre su ropa.

Pero como esto no es tan fácil, sobre todo a cortas edades, es necesario estar preparado y marcar las prendas de los niños para poder identificarlas. Las etiquetas o marcas en la ropa tienen dos funciones. Por una parte, facilitan que el pequeño reconozca siempre sus prendas sin temor a equivocarse. Por otra, permiten que, en caso de extravío o confusión con la vestimenta de otro menor, sea más fácil recuperar la prenda.

Es recomendable etiquetar todas las prendas posibles, desde un abrigo o chaqueta hasta otros complementos fáciles de perder, como guantes, bufandas o gorros, e, incluso, la ropa interior. Estas son las alternativas.

1. Marcar la ropa de los niños con rotuladores

La manera más sencilla de marcar las prendas de los niños es escribir su nombre y señas con rotuladores permanentes en la etiqueta u otra parte del interior la prenda. Al ser indeleble, la tinta permanecerá a pesar de los lavados. Además, es aconsejable utilizar rotuladores de punta fina, para que el nombre sea más legible, y utilizar un color que destaque sobre la ropa: negro, azul o rojo, si es de color claro, y blanco para las prendas más oscuras.

2. Ropa de los niños con cintas adhesivas

Las cintas termoadhesivas son uno de los recursos más populares para marcar la ropa infantil. Cuentan con un potente adhesivo térmico en el reverso, que se pega a la prenda al aplicar calor sobre ella. Y están diseñadas para fijarse sin problema a todo tipo de ropa, tanto de tela como de lana u otros tejidos.

Lo más sencillo y económico es adquirir un rollo de cinta blanca (cuesta alrededor de 1,5 euros el rollo de tres metros) y rotular sobre ella el nombre del pequeño con un rotulador permanente. El siguiente paso es tan fácil como cortar el trozo de cinta rotulado y adherirlo a la prenda con un simple planchado durante unos 15 segundos.

Otra alternativa es adquirir la cinta con el nombre o los datos del niño ya impresos sobre ella. Se pueden encargar en la mercería habitual o a través de alguno de los sitios web que ofrecen este servicio, como Stikets, Marca Tu Ropa y Soyde, entre otras. Este tipo de portales permiten elegir tanto el tamaño como el tipo de letra, el color de fondo y la tipografía, y hasta dejan incluso poner un divertido icono que ayude a los más pequeños a identificar su ropa. El coste de este producto es de alrededor de 10 euros por un rollo con 100 impresiones del nombre.

3. Ropa de niños con estampación de sellos

Un solo golpe es lo que hace falta para marcar las prendas de los pequeños. El truco es utilizar un sello de caucho con sus datos y estamparlos en la ropa con tinta especial para textiles, que resiste a los lavados. Esta técnica de estampación es rápida, cómoda y aconsejable para prendas de colores claros, pero también para la ropa interior y calcetines, donde una etiqueta o cinta puede ser más molesta para los pequeños.

Las opciones son usar un sello personalizable, con una plantilla de letras de imprenta, o encargar uno con el texto ya seleccionado. En Internet se pueden adquirir conjuntos compuestos por un sello, un juego de letras y una almohadilla entintada especial para textil que sirve para unas 1.000 impresiones. ¿Su precio? Entre 15 y 20 euros.

4. Bordar las letras del nombre del niño en su ropa

Para darle un toque personal y, a la vez, decorar las prendas de los más pequeños, nada más fácil que bordar a mano o a máquina sus iniciales o nombre completo en ellas. Los baberos y batas pueden personalizarse con esta sencilla técnica.

Hay plantillas en Internet con imágenes y dibujos para imprimir. El paso siguiente es transferir las letras al tejido con un papel de calcar. Para finalizar, se elige el hilo con el color que se desea y rellena las letras con pequeñas puntadas.

5. Poner el nombre del niño en rodilleras y coderas

Las rodilleras y coderas termoadhesivas son un recurso muy útil tanto para remendar una prenda infantil que se ha roto, como para darle una nueva imagen a pantalones, jerseys o camisas. Pero también se les puede dar otro uso original para marcar la ropa infantil.

La idea consiste en estampar con rotuladores permanentes o de tela el nombre del pequeño sobre unas rodilleras de color blanco. Después, hay que plancharlas sobre la prenda.

6. Prendas infantiles imperdibles: cintas para colgar

Por lo general, los niños cuentan en las escuelas con un perchero en el que deben colgar su ropa. Para facilitarles la labor, sobre todo a los más pequeños, y evitar que las prendas resbalen del perchero, es aconsejable coser a la ropa una sencilla cinta por sus dos extremos. Al igual que las cintas termoadhesivas, estas se pueden rotular con el nombre del niño o encargarlas ya impresas con sus datos.

 

Los principales consejos a seguir para marcar la ropa infantil es que, si las prendas van a ser reutilizas por otros hermanos, deban escribirse sólo los apellidos. Además es aconsejable marcar el teléfono de alguno de los padres en el etiquetado en el caso de que el niño se pierda pueda ser localizado rápidamente. En el caso de los niños pequeños que aún no saben leer es aconsejable marcar el nombre con un elemento gráfico o un dibujo. Por último, los zapatos deben tener un marcado especial y más resistente.

¿Cómo entretener a los niños durante un viaje en avión?

A diferencia de viajar en coche, cuando se viaja en avión, no se viaja sólo. Nos acompañan un grupo de personas al que hay que tener el máximo de respeto pues se estará un tiempo más o menos prolongado dentro de un espacio cerrado todos juntos. Es cuando entra el papel de los padres, durante el viaje, puesto que tienen la obligación de controlar a sus hijos e impedir que sean una molestia para los demás pasajeros. Los niños suelen ser gritones, no se están quietos ni un minuto o pueden lloran si son más pequeños. Para ello, hay que saber controlarlos e impedir que sean una molestia para los demás.

Niños en avión: ¿cómo entretenerlos?

Los vuelos de corta duración son fáciles de superar. Sin embargo, cuando el vuelo se prevé más largo (más de dos horas), las familias deberán hacer acopio de todos sus recursos para conseguir que los hijos estén tranquilos el máximo tiempo posible y puedan disfrutar de su viaje como una experiencia placentera y no una pesadilla. Estas son algunas propuestas:

1. Plan de viaje.

Antes de salir se puede trazar un plan de ruta con los niños para que sepan desde un primer momento cómo será el viaje y así puedan anticiparse a todo lo que ocurrirá.

Una buena idea es anotar (o hacer dibujos para los más pequeños) en un cuaderno, paso a paso, lo que sucederá y pedir al niño que tache cada acontecimiento a medida que ocurre: llegada al aeropuerto, facturación de maletas, paso por el control de seguridad, embarque, ponerse el cinturón, despegue, etc…

2. La mochila mágica.

Para que el pequeño se sienta un auténtico viajero, es imprescindible que lleve su propio equipaje, una pequeña mochila en la que transporte todos los tesoros que le entretendrán durante el vuelo. El día antes de la salida se le puede decir al niño que seleccione las cuatro o cinco cosas que considere imprescindibles llevar consigo y las meta en su mochila: lápices, cuentos, consola, pegatinas o su muñeco favorito.

Miriam Velasco, autora del blog Organízate tú mismo, comparte con los internautas un recurso que afirma «funciona muy bien». Consiste en llevar un par de cosas nuevas que dejar para las últimas horas de vuelo, como un puzzle, un juguete nuevo, «algo que les llame la atención y ayude a terminar el viaje con un niño entretenido y feliz», señala Velasco.

3. Dibujar en las alturas.

Colorear y dibujar es uno de los entretenimientos preferidos de los pequeños. Por eso, algunas compañías aéreas incluso proporcionan a estos pasajeros un equipo de dibujo para que se distraigan durante el vuelo.

Si no es así, es conveniente ir preparado desde casa y llevar para el viaje una libreta en blanco y una cartuchera con lápices de colores, o imprimir algunos de sus dibujos preferidos para que los pueda pintar durante el trayecto.

4. Historias en el aire para niños.

Una buena lectura infantil, si el pequeño sabe leer, es otro de los entretenimientos más efectivos para el vuelo. Por eso, adquirir antes de partir un libro o historieta gráfica de sus historias favoritas es garantía de éxito y distracción en el trayecto.

Para los más menudos, se pueden llevar algunos cuentos para leerles durante el viaje, e incluso se pueden descargar algunos audiocuentos para que los escuche relajado con un reproductor de música.

5. Maratón de películas.

Un aparato reproductor de DVD portátil o un ordenador puede ser el mejor aliado en un trayecto en avión con niños. Aunque en algunos vuelos de larga duración se proyectan películas para los pasajeros, no siempre son las preferidas de los pequeños, de modo que siempre es buena idea cargar para estos viajes largos con una buena colección de sus películas favoritas, o aún mejor: incluir alguna que todavía no hayan visto para sorprenderles y mantenerles pegados a su sillón sin pestañear. Es imprescindible no olvidar los auriculares -el resto de los pasajeros no querrán escuchar la película- y, por supuesto, cargar bien la batería del reproductor.

6. Consolas viajeras.

Si bien es conveniente limitar el uso abusivo de consolas y videojuegos por parte del niño, en ciertas circunstancias, como pueden ser los viajes largos en avión, estos dispositivos son un recurso más que idóneo para que los pequeños viajen relajados y, sobre todo, entretenidos. Dos consejos imprescindibles: verificar antes de partir que el aparato tiene la batería cargada y llevar auriculares, para que el sonido no moleste a los demás pasajeros.

Desde el pasado mes de diciembre, la Autoridad Europea de Seguridad Aérea autoriza a las compañías aéreas a permitir el uso de estos dispositivos en modo avión durante todas las fases del vuelo.

 

Viajar en avión puede suponer un problema cuando viajamos junto a nuestros niños de bajas edades puesto que pueden en ciertas ocasiones molestar a los demás pasajeros con sus llantos, gritos o movimientos. Para ello, los padres deben, ante todo, controlar y saber entretenerlos durante el viaje. Intentar convertir el viaje en avión en una experiencia divertida y agradable para todos preparando una mochila mágica para dibujar en las alturas, contar historias, hacer maratón de películas o recurrir a la socorrida consola. Todo sin molestar al resto de pasajeros.

Tres maneras de saber si las heces de los bebés son normales

Algunos signos como la consistencia, el color y la frecuencia de las deposiciones de los bebés son las características para interpretar las heces de los niños. Una caquita demasiado liquida, de un color extraño o demasiado frecuente puede preocupar a los padres primerizos pero, en ciertas ocasiones, puede llegar a ser de lo más normal. Gracias a los pañales, se puede controlar la salud de los niños.

1. La caquita del bebé: consistencia

Por lo general, las heces del bebé tienen una consistencia blanda y grumosa durante el periodo de lactancia materna, y más pastosa, si se alimentan de leche artificial. Las deposiciones, además, adquieren una consistencia más firme a medida que se introduce la alimentación complementaria. Pero no siempre es así.

  • Heces líquidas. Las cacas líquidas o acuosas no son en principio una señal de alarma; de hecho son muy frecuentes en los lactantes. Para que se pueda hablar de diarrea en el bebé, es necesario que el niño haga deposiciones muchas veces, mucha cantidad y muy líquida.
  • Heces sólidas. Los pequeños alimentados con leche artificial suelen tener deposiciones más sólidas. Y estas pueden volverse más consistentes cuando el biberón se prepara con las proporciones equivocadas y contiene más leche en polvo de la que corresponde.

Si las heces se vuelven muy secas y duras y al niño le resulta muy difícil la expulsión, es posible que el bebé sufra estreñimiento, un problema que afecta a cerca del 8% de la población infantil, señala la Asociación Española de Pediatría (AEP).

2. Las caquitas del bebé, ¿cuánto es normal?

La frecuencia de las deposiciones del bebé, es decir, el número de veces que el niño defeca cada día, es variable y dependerá, sobre todo, de la alimentación que reciba.

  • Leche materna. Una deposición por cada toma suele ser la regla habitual en los recién nacidos alimentados con leche materna durante las tres primeras semanas de vida. A medida que su esfínter adquiere más fuerza, es probable que reduzca la frecuencia de las heces a entre una y tres al día, señala la AEP. Aunque también es posible que en algunos periodos el pequeño se limite a una deposición cada dos o tres días.
  • Leche artificial. Los bebés alimentados con leche artificial hacen caca por lo general con menos frecuencia que los pequeños amamantados. Lo normal es una o dos evacuaciones al día.

3. El color del las caquitas del bebé

En cuanto al color de las heces, después de observar las primeras caquitas del recién nacido, es difícil que algún padre se sorprenda. El meconio, con una consistencia y color semejante al alquitrán, son deposiciones normales que se forman en el intestino del pequeño antes de nacer y que se expulsan durante los tres primeros días de vida.

A partir de ahí, el color de las heces estará determinado por el tipo de alimentación:

  • Lactancia materna. Las deposiciones de los bebés amamantados suelen tener por lo general un color amarillento dorado, aunque la tonalidad en esta etapa es variable.
  • Leche artificial. El color de las heces de los niños alimentados con leche de fórmula es de un tono amarillo mostaza, algo más oscura que la de los pequeños que toman leche materna.
  • Alimentación complementaria. Desde el momento en que se introducen los primeros alimentos diferentes a la leche, las deposiciones comienzan a adquirir un tono más oscuro y marrón, similar a las del adulto. Algunos alimentos pueden influir en la coloración de las heces: el brócoli o las espinacas pueden teñirlas de un tono verdoso, mientras que la zanahoria y la calabaza pueden darles un matiz anaranjado.

 

Las heces manchadas de sangre, la heces negras y las heces blancas y duras pueden ser signos detectables que pueden evidenciar un problema en la salud del bebé. Al detectar estos signos, es conveniente que los padres acudan al pediatra. Estos signos pueden deberse a causas menores como el estreñimiento, una infección bacteriana, una alergia a una proteína de la leche de vaca o un problema intestinal. En el caso de las heces blancas y duras, este problema es un poco más preocupante y es conveniente acudir a un especialista lo antes posible para curar algún problema de hígado o vesícula.

Peligros del verano en los bebés y niños

Peligros del verano en los bebés y niños

 

peligros verano bebésYa llegado el verano y el buen tiempo ha comenzado. Es hora de irse a la playa a refrescarse y a pasarlo bien con los niños? pero hay que tener mucho cuidado porque el verano entraña riesgos con nuestros pequeños y tenemos que estar preparados para ellos.

Deshidratación: Aunque es algo lógico a la hora de la práctica es más difícil de controlar de lo que parece. Tienes que pensar que la mayor parte del tiempo lo pasan jugando y muchas veces no se dan cuenta de la sed que tiene.

Por ello nosotros tendremos que controlarlo y ofrecerles una bebida cada cierto tiempo? también les pediremos que hagan un descanso cada cierto tiempo para evitar un cansancio innecesario. Tenemos que fomentar el agua como bebida principal por lo que intentaremos darle prioridad frente a bebidas azucaradas? aunque estas últimas no debemos olvidarlas tampoco.

Protección solar: El sol es lo más peligroso en verano. Debemos de ser capaces de proteger la piel del bebé con una solución solar, generalmente, en forma de crema con una protección de mínimo 20FPS y nunca inferior a 15FPS.
Tenemos que evitar la exposición directa al sol y prestar especial atención a los días nublados porque solemos creer que en esos días no hace falta protegernos con cremas? pero nada más lejos, en esos días las radiaciones solares pueden llegar a ser incluso más peligrosas que las de un día normal.
Cuando nuestros pequeños salgan del agua deberemos de asegurarnos que están completamente secos porque las gotas de agua actúan como lupas haciendo que el riesgo de los rayos del sol se incremente en ellos

Vigilancia en todo momento: Tanto en playas, piscinas, lagos y cualquier superficie con agua, los pequeños deben de estar vigilados en todo momento. Tenemos que recordar, tristemente, que en verano es cuando se produce la mayor tasa de ahogamiento y la mayoría son por descuidos. No debemos de olvidarlo jamás.
Protección Ocular: Es posible que nuestros pequeños odien llevar gafas pero en cuanto se hagan un poco más mayores no les importará. Existen gran variedad de gafas para bebes en el mercado, la marca más conocida suele ser Beaba

Así que resumiendo:

Control las 24 horas, protección ante el sol y las deshidrataciones y, sobre todo, no olvidemos que es una época para disfrutar, tanto nosotros como nuestros hijos.